Huastecos y Serranos Unidos por 500 Años, a.c.


¿Qué hacemos?: 

 

Fomentar el desarrollo rural, integral y sustentable del estado de Hidalgo, incorporando a los campesinos, indígenas, mujeres, jóvenes, jornaleros, avecindados, empresarios rurales, colonos, migrantes y pescadores mediante acciones que permitan el fomento al desarrollo social, económico y ambiental; y coadyuvando otras instituciones públicas y privadas que fomenten el desarrollo rural.

Objetivos de la organización:

  • Promover la plena utilización de los recursos naturales, técnicos y humanos con total respeto al entorno ecológico.
  • Apoyar los procesos de autogestión fortaleciendo la autonomía económica y consolidación de programas y proyectos regionales (sistema producto agro- pecuario) en beneficio de las organizaciones rurales del estado de Hidalgo.

Nuestra propuesta:

Producción de hortalizas de huertos familiares.


¿En qué contexto trabajamos?: 

 

La población náhuatl de la localidad de Olma, perteneciente al municipio de Yahualica, estado de Hidalgo, posee un alto grado de marginación y se caracteriza por la dispersión de su población, carencia de servicios básicos y una situación de extrema pobreza alimentaria, a pesar de que aproximadamente el 80% de la población se dedica a actividades primarias por lo que su economía es funda- mentalmente agropecuaria.

En el contexto cultural de las comunidades indígenas, de preponderantes factores históricos, culturales y religiosos, el “machismo” (actitudes, conductas, prácticas sociales y creencias destinadas a justificar y reproducir la primacía masculina sobre la femenina) ha sido un fuerte componente en la región. La presencia del “machismo” adquiere manifestaciones brutales que van desde el impedimento  a  continuar  estudios  para  las  mujeres,  la  negativa a que las  mujeres  vayan  a  las  clínicas,  la  falta  de  oportunidades  y  hasta  la  violencia  física de género.


Ante este panorama ¿cuáles son nuestras acciones?: 

 

El proyecto se orientó hacia la promoción de la participación de las mujeres, contribuir al acceso de alimentos de indígenas nahuas en situaciones de pobreza alimentaria.

El proyecto está enfocado hacia el empoderamiento de las mujeres mediante  la  toma  de  decisiones  y  organización  del  trabajo  para  el  cuidado  del  huerto,  en  el  que  se  tiene  contemplada  la participación de todos los miembros de la familia, a fin de no incrementar las cargas de trabajo de las mujeres beneficiarias.

Como parte de la  metodología  se  incluye  la  realización  de  dinámicas  de  participación,  trabajo en equipos y discusiones en plenaria, todo ello para motivar la participación de las mujeres  beneficiarias y de fomentar el desarrollo de relaciones con equidad para sensibilizar a las personas involucradas en el proyecto en el tema de la distribución equitativa de alimentos.


Resultados frente a la Pobreza y la Desigualdad: 

 

La mujer jugó un rol importante en el éxito de la organización. Los centros familiares dirigidos  por mujeres se caracterizan por una mayor comprensión de los beneficios que redundan en la estabilidad familiar y favorecen el desarrollo de los hijos, lográndose  una  relación  núcleo  familiar  con cabeza femenina bastante alta. Las mujeres han pasado de la desorganización a una organización  compleja de trabajo, cooperación, reciprocidad, organización integrada y participativa, tal como se manifiesta en la estructura de su coordinación, donde se organizan por comunidad, por grupo y con un liderazgo definido por todas las participantes.

Las personas beneficiarias participaron activamente en el proyecto, asistieron a los talleres de capacitación, compartieron lo aprendido con miembros  de  su  familia  y  la  comunidad,  además promovieron los beneficios de producir alimentos para autoconsumo. Asimismo, fortalecieron el trabajo  comunitario,  en  el  cuidado  del  huerto  para  la   producción   continua   de   alimentos.   De   esta manera  se  fomentaron  cambios  positivos  en  la  actitud  de   las   personas   participantes   a   partir   del ejercicio de valores humanos y comunitarios como la puntualidad, el respeto,  la  ayuda  mutua,  la responsabilidad, solidaridad y la responsabilidad social.


Retos a los que nos enfrentamos: 

 

Los principales retos son: la capacidad de solucionar problemas, ubicar al productor como el centro de desarrollo, influir positivamente en el cambio de actitud de las familias, fortalecer el arraigo a la tierra e intervenir en la integración social.

En muchas ocasiones las necesidades de las personas son diversas, por lo que se trabaja con ellos en temáticas igualmente variadas para contribuir a una mejor calidad de vida de manera integral, a través del trabajo conjunto de la comunidad con la organización.


Teléfono: 
(78) 9896 4428
Correo electrónico: